Sep 8, 2011

Yo quiero politicos cualificados

Hoy se publica el patrimonio de los políticos y quisiera reflexionar al respecto de los salarios y otras cosas. A mí no me parece mal que una persona que desempeña un trabajo difícil, exigente y que solo puede ser realizado por poca gente gane mucho dinero. No me quejaré porque un controlador aéreo gane 200.000 euros o un futbolista 15 millones, puede que no me gusten algunas cosas que hagan, o su modo de protestar o lo que sea pero un trabajador gana lo que gana porque a quien le paga le compensa, punto. 

Y tampoco me parece mal que en política estén bien pagados. Pero me gustaría que los gestores del dinero de todos y del porvenir de un país estén cualificados para los cargos que van a desempeñar. Quiero que, por ejemplo, un ministro de sanidad tenga muchos años de experiencia en la sanidad, que conozca la gerencia en el mundo sanitario y ese tipo de cosas. Porque así, en principio, si ha sido un gestor competente sabrá mejor por dónde tirar. O si es el ministro de educación que haya sido profesor con experiencia en dirección, etcétera. 

Lo que desde luego me parece un despropósito es llenar las carteras con amiguetes de partido sin experiencia laboral, que no han demostrado nada aparte de saber aferrarse con uñas y dientes al huésped adecuado para desde ahí trepar y trepar.

Hay a quien le parece antidemocrático proponer que los ministros deban tener estudios porque igual el bueno de Manolo que cultiva cebollas y nunca ha estudiado también tiene derecho a ser ministro. 

Yo no creo que esto sea antidemocrático o que merme los derechos de las personas siempre que la sociedad disponga los recursos necesarios para que una persona, en caso de quererlo, pueda con su esfuerzo lograr su meta y no hallar obstáculos debidos a su condición social u otros condicionantes ajenos a él mismo.

En eso consiste la igualdad de oportunidades, en romper la brecha social y hacer que el que se titula en la universidad de igual si es hijo de un noble o de un campesino, porque la sociedad habrá ayudado a que este último pueda llegar a la universidad y esforzarse para lograr su meta. Y al final el título de ambos será igual de válido. 

¿Cómo vas a valorar algo que no te ha costado esfuerzo conseguir? ¿Cómo vas a esforzarte si nunca te han inculcado la cultura del esfuerzo? ¿Cómo vas a desvivirte por hacer mejor tu trabajo si la vida te ha demostrado que todo lo que tienes que hacer es ser “amigo de” o “cuñado de” para conseguir lo que quieres?

Si hubiera una cultura del esfuerzo y para llegar a ser ministro tuvieras que ser un crack en tu campo seguramente habría menos trepas chupando la sangre. Estos políticos cualificados seguramente gestionarían mucho mejor los problemas simplemente porque ya los conocen o han tratado cosas parecidas aunque sea a una menor escala.

Al profesionalizarse la política los que llegan a cargos altos no tienen conexión con la realidad que viven el resto de los ciudadanos. Es muy simple. No empatizarás nunca de la misma manera si tú has vivido algo que si no lo has vivido. 

Si vosotros fuérais consejeros delegados en una empresa muy fuerte, contrataríais de CEO a alguien que ni tiene estudios ni tiene experiencia ni ha demostrado nada aparte de saber arrimarse a la gente apropiada en el momento apropiado? Si lo que quieres es que la empresa no acabe en la ruina probablemente no elijas a esa persona.

Pues el Estado es una gigantesca empresa donde somos accionistas y clientes. Se supone que delegamos en ellos una serie de libertades para que a cambio de dinero nos solucionen cosas que por nosotros mismos no podemos hacer: hospitales, carreteras, universidades, etcétera. Pero para esto hace falta que quien se va a encargar de gestionar el dinero sepa lo que hace y tenga conocimientos para hacer lo que hace.

Esto no va a garantizar que sea perfecto o que no haya corruptos, pero creo que sí haría una limpia bastante grande de toda la bola de corrupción, chantajes y marrullería en la que se ha convertido la política. Y a mí no me interesan las batallas ideológicas. Yo paso.

Soy pragmático y quiero gestores, que para mis ideas me basto y me sobro yo solito, gracias. Y como lo que quiero es gestores, exijo que se elija a lo mejor de lo mejor y no al amigo del trepa de turno.

Tal vez entonces me dé igual que un político gane diez veces más que yo. Porque lo veré como un trabajador que se ha currado su puesto con esfuerzo, no como un trepa que no tiene ni puñetera idea de lo que hace pero que supo ante quién prosternarse, los culos que besar y el orden apropiado para hacerlo.

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