Y tú, ¿de qué te quejas, perroflauta?
Ahora mismo por motivos de trabajo me encuentro muy lejos de casa. Sin embargo, he podido seguir los acontecimientos del 15 de octubre y sobre todo quedarme con la voz hostil, la crítica, no la de los medios sino la de la gente de a pie.
Creo que la mejor opinión que he leído hasta ahora fue en un comentario de Menéame: http://www.meneame.net/c/9323707. Con el que estoy de acuerdo y que señalo porque me parece muy relevante para entender mi reflexión posterior.
Esos pobres tontos útiles, aborregados, con su síndrome de estocolmo, que trabajan a destajo y se sienten orgullosos de que les exploten. Esos que ven a gente manifestarse y ven a la policía pegar a los manifestantes y piensan que se lo merecen como dice este comentario.
Pobres, lástima me dan, están sufriendo lo peor que puede sufrir una víctima. Estos pobres que irán el 20N a votar para que nada cambie, al inmovilismo, al cuento de siempre, a la misma pantomina. Y todo porque viven tan aterrados que ni siquiera son conscientes de que lo están. Estómagos agradecidos, esclavos de un régimen que se han acostumbrado a recibir palos hasta el punto de creerse que lo merecen y señalan al que se queja de las hostias. Gracias a esta gente iremos perdiendo progresivamente todos y cada uno de los derechos que costó miles de vidas y mucha sangre conquistar. Gracias a todos estos tontos útiles de un sistema que únicamente sostiene a políticos corruptos.
No obstante la esperanza está en la calle. Está en toda la gente que va despertando y sale a protestar sin miedo a que nadie le etiquete, sin miedo al qué dirán o a qué pensarán de él. La valentía de manifestarte al lado de gente que no sabes si tiene tus mismas ideas porque simplemente te da igual porque lo que importa es lo que les une, lo que nos une: la disconformidad con la sociedad del modo en que la están llevando quienes deberían servirla y que en realidad se aprovechan de ella para vivir a todo tren a costa de nosotros. Puedes elegir.
Puedes seguir viviendo tu cómoda vida de criticar desde el ordenador una realidad social que ya no decrece. Puedes seguir creyendo, para calmar tu conciencia, que son unos pobres descarriados que fuman porros y que ni saben a lo que van. Todo con tal de no romper los esquemas, con tal de seguir delegando en los líderes de opinión y tener la pequeña sensación de que todo depende de nosotros porque cada 1500 días ponemos un papel en una urna y creemos que tenemos algún tipo de poder por hacer eso.
Puedes continuar con tu vida de quejarte de que nadie hace nada y de que nadie da la solución perfecta. Puedes criticarlos en internet porque total, es mucho mejor decir que nadie propone y que nadie hace nada a intentar hacer algo. Estás en tu derecho. También puedes pensar como muchos hemos hecho antes que todo eso da igual. Que importa una puta mierda qué es lo que piense tu vecino. Darte cuenta de que al margen del partido al que suelas votar casi todos están igual de jodidos. Ser consciente de que votar una cosa u otra no te hace mala o buena persona listo o tonto. Darte cuenta de que otros por opinar al revés no son tontos o están equivocados. Despertar a la realidad de que no somos el ombligo del mundo o que la verdad no termina un centímetro más allá de nuestros labios. Yo no bebo, ni fumo, ni salgo a emborracharme y jamás he fumado porros. Estudié, me esforcé, saqué mi carrera a curso por año y tengo trabajo estable. Nadie me ha regalado nada. Más de lo que muchos podrían decir. No tengo casi nada en común con algún chaval con rastas que pueda estar por ahí fumando porros pero me da exactamente igual. Yo no soy nadie para juzgar a otro.
Y he aprendido a comerme el orgullo y a ser capaz de reconocer que yo no tengo la verdad absoluta, aprender a ser humilde y a ver y escuchar lo que dicen los demás. Aprender a entender que para cambiar el mundo que van a ver nuestros hijos tenemos que ser capaz de entendernos por encima de las pequeñas diferencias porque todos, todos queremos un futuro bueno, queremos vivir bien, tener trabajo, tener una casa y ser felices. Lo demás son diferencias absurdas.
No nos corresponde a nosotros arreglar lo que han roto. Pero sí podemos exigir que paguen con sus responsabilidades, que paguen y que no se vuelva a repetir. Está en nuestra mano revertir la situación.
Y seguirá habiendo muchas voces del miedo. Ya lo dije en otro post, no hay que ir a votar con miedo. No hay que ir a votar para que nada cambie. Hay que tener esperanza y seguir adelante para que el cambio sea real.
Y todo eso nos lo están robando poco a poco porque mientras no hacemos nada ellos siguen adelante. Y mientras nos roban y algunos protestan por ello seguirá habiendo gente que diga ¡oh, mira, un perroflauta, qué idiota manifestándose, un borrego de izquierdas que no sabe lo que hacer con la vida, pobrecillo! Y lo hacen porque es fácil, muy fácil hacer eso para aliviar su conciencia. Pero en el fondo están tan atrapados en el sistema como Winston Smith al final de 1984. Así que, me da igual, francamente, lo que piensen los demás.
No necesito la complacencia de nadie ni el aplauso ni la palmadita en la espalda ni necesito seguir una pancarta. Yo me manifiesto por mi mismo, de forma individual, al lado de gente que me importa un pito cuales sean sus ideas, al lado de gente que únicamente quiere un futuro, un futuro que le están negando. Mientras escribo esto sé que no faltará el que diga que es un mitin y que bla bla bla.
Todo esto lo sé de antemano porque ya lo he vivido en todos los meses que llevo en esto. Si con eso sirve para acallar vuestras conciencias, adelante. Yo seguiré manifestándote. Lo hago por mi, y por mis hijos. Y cuando al final ganemos, también será por vosotros, los que querréis seguir riéndoos desde el sofá y buscando mil y un ingeniosos calificativos para designarnos mientras decís que no tenemos propuestas o que no tenemos ni idea de a donde vamos.