Por qué España no ha estallado todavía
A los españoles, con esto de la crisis, nos está pasando un poco como a los incrédulos aldeanos de Pedro y el Lobo. Solo que a diferencia del famoso cuento donde al final viene el lobo y se lía parda en el pueblo indiferente por la frecuencia con la que Pedro avisaba y nunca era verdad, los españoles nos hemos acostumbrado a que el lobo pasee entre nosotros, entre a nuestras casas y tome lo que quiera.
Vivimos como en una especie de estado de alarma constante. No llegamos a la histeria de los americanos, pero estamos tan inmersos en la crisis y en las noticias negativas que sencillamente la gente se ha acostumbrado a ese nivel de miedo y malvive con él con la esperanza de que “haya luz al final del túnel”.
Lo triste de todo es que no habrá luz al final del túnel a menos que excavemos una salida, porque esto no es un túnel, es un agujero. A veces me da por pensar que formamos parte de un perverso experimento sociológico para ver hasta qué punto podemos tragar. Estamos sumidos en la indefensión aprendida. Como ese animal que se acostumbra a que le peguen y que no intenta huir aunque un día te dejes la jaula abierta y sin correa. Sencillamente, nos hemos adaptado.
Esto no viene porque sí. Existe una campaña orquestada por el poder que consiste en convencer a la gente que cualquier acción subversiva proviene exclusivamente de vagos, maleantes, gente que no quiere trabajar y cumplir su deber, personas que no quieren “tirar del carro” y en definitiva, toda esa sarta de cosas que un buen ciudadano no quiere ser, porque todos queremos que el día que se nos vaya la olla y nos carguemos a alguien nuestra vecina pueda decir que eramos buena gente que saludaba en la escalera, ¿verdad?
Se esfuerzan en mandar el mensaje de que el tallo que sobresale, es cortado con presteza. Ayer salió Alfon de la cárcel sin haber hecho nada, sin haber sido sometido a un juicio y se pasó allí dos meses.
¿Os habéis preguntado alguna vez por qué tenemos tantos detalles de las torturas a la que someten al soldado Bradley Manning, famoso por divulgar los documentos de Wikileaks y por contra apenas sabemos lo que sucede dentro de Guantánamo? Pues es muy sencillo: es un mensaje a cualquier persona que ose imitarle, que sepa lo que le va a pasar. En el imperio de la mentira, divulgar la verdad es el peor de los crímenes, y eso no puede tolerarse de ninguna manera.
La razón por la que los españoles en particular vivimos así es porque nos han convencido de que agachando la cabeza y dejando que pase el tiempo el tirano se muere y el problema se arregla. En realidad el problema no se arregla, cambia de nombre y se añade la molestia de tener que votar cada cuatro años, pero en el fondo sabemos que el problema no se arregla. Pero sirve para ir pasando e ir viviendo con la sensación de que hacemos algo.
Estoy convencido de que muchos de vosotros estáis tan indignados como yo y tan perplejos con la inacción y con que no pasen desgracias cada día viendo lo que vemos y pasando lo que pasa. Pero es que en realidad, estamos hablando siempre en un círculo de personas previamente convencidas. Esto que estoy escribiendo solo le va a llegar a gente que previamente seguro que coincide con muchas cosas expuestas y ya las sabe. A nadie que lea esto le va a sonar a chino el nombre de Alfon o el de Manning. Ahora, preguntadlo en la calle a ver.
Vivimos en una maldita burbuja en internet. Y esa es la realidad. Creemos que somos muchos porque hacemos ruido y porque conseguimos 200 RT en Twitter y 500 likes en feisbuc y que eso ya es acción social. Creemos que podemos cambiar el mundo firmando en change.org. Nos pasa un poco lo que esta imagen:

Supongo que estas navidades habréis estado con esa familia a la que solo veis en navidades y que parte de esa gente es la que nunca tiene otra información que la de los telediarios, si es que no pertenece al segmento de “yo no me informo porque todo es mentira, pero voto igual al de siempre”. Seguramente habréis oído su opinión de lo que pasa y apuesto algo a que habréis alucinado también con sus opiniones. Porque mucha gente sigue creyendo en cuentos de hadas que nos han ido bombardeando desde que éramos críos.
¿Alguno de vosotros ha intentado mencionar la tortura policial en alguna de estas tertulias? Porque si lo habéis hecho me juego algo a que la respuesta será del tipo: eso no pasa en España, son mentiras de los radicales, si está detenido es porque algo habrá hecho, la policía está para ayudar al ciudadano, etcétera.
Como en cualquier dependencia de una droga, la confrontación recibe la respuesta del mecanismo de defensa inmediato más evidente y natural de todos: la negación. Y claro, con una cerveza en la mano y sin el poder de la wikipedia y sin el poder de google uno no tiene otra fuente que su propia voz. Y entonces ahí se acaba todo.
El target del mensaje que queremos vender, no lo quiere comprar. Porque le han convencido durante años y por otros medios, que no necesita comprar nada porque él no es tonto y tiene una opinión y tiene razón. Y la razón como decía Descartes es el bien mejor repartido porque nadie cree tener poca. Y para que uno se caiga del guindo y acepte que se ha equivocado tiene que estar dispuesto a sufrir y a fastidiarse pero a veces rasparse las rodillas y levantarse es la única manera de avanzar.
Por esto yo creo que en España, pese a que hay gente que se suicida todas las semanas por los desahucios, algunos incluso quemándose a lo bonzo. Pese a todos los casos de corrupción que se conocen, pese a que nos roban en la cara mientras nos van desmantelando todo aquello que costó siglos sangre y muerte conseguir, la gente calla y otorga.
No valoramos lo que tenemos desde que nacemos porque siempre estuvo ahí, hasta que lo perdemos. Nada en la vida se consigue sin esfuerzo. Nada de lo que merece la pena, digo, y los derechos no son una excepción.
Si hoy no hay un señor feudal que puede reclamar a tu novia para follársela tras casarte con ella es porque hubo sangre y hubo muertes.
La gente que inició la revolución obrera en el XIX que tenía jornadas de 16 horas diarias cobrando miserias y jugándose la vida no pasó a tener condiciones laborales mejores porque sus patrones fueran magnánimos. Lo consiguieron mediante la lucha social.
Si no hubiera habido desobediencia civil, los negros seguirían teniendo baños separados en Estados Unidos.
En fin podría seguir, pero lo cierto es que todo esto que teníamos los españoles de sanidad universal, de derechos laborales, todo esto que se nos va como granos de arena entre los dedos abiertos, no van a ser recuperados a menos que luchemos contra los que nos han robado.
Y para que esa lucha tenga lugar y la gente no siga agachando la cabeza creyendo que va a salir de esta por inercia, tenemos que conseguir que toda esa gente desinformada que conforma la inmensa mayoría de la población, tenga conocimiento y se cabree y se indigne porque están robándole el pan a sus hijos. Necesitamos que la gente de a pié haga llegar a los poderosos que no pueden traicionarnos si es que quieren dormir tranquilos.
Y esa es la única manera. Ninguna huelga va a funcionar mientras la gente siga aletargada pensando que agachar la cabeza es lo mejor, porque total las hostias, te las vas a llevar de todos modos.
Han sido muchas décadas de trabajo para que este mensaje calara en la gente hasta tal punto y no se va a arreglar por mucho que yo o cien más escribamos en internet o hagamos likes o convoquemos manifestaciones. La lucha social está en el comedor de vuestra casa, no en internet. En Internet ya hemos ganado, pero las cosas como son, no sirve absolutamente para nada.
La estafa más grande jamás contada
La crisis está sacando lo más sórdido de la sociedad. Lo más inhumano que uno puede concebir. Y lo peor, es que está ocurriendo con la total complacencia de la gente que justifica cualquier cosa por la mágica excusa que desde hace un par de años sirve para todo, la crisis.
Es algo muy antiguo y muy estudiado que en momentos de escasez la gente se vuelve mucho más interesada en lo suyo propio, algo que es muy lógico y muy legítimo y empieza a cuestionar cosas que antes le daban igual. En este caso por ejemplo, podemos hablar de la inmigración. Algo que en época de bonanza sirvió para que miles de empresaurios pusieran mano de obra a precio de esclavo que los españoles no querían ni ver en pintura, ahora sirve para culparles de estar aquí disfrutando de ayudas y disfrutando de unos servicios por los que no pagan. La culpa es de los inmigrantes, claro.
Porque claro, siendo inmigrante les dan una serie de ayudas y facilidades que no le dan a un español. Y la culpa es del inmigrante, claro. Claro. Que si mañana pusieran una cola donde regalaran pisos a todos iba a estar ahí solo el que lo necesitara de verdad. En España. Sí, claro. Perdonadme que lo dude. Pero ahí estaría hasta Cospedal o Bono o el mismísimo Cayo Lara haciendo cola. Gente que ingresa hasta 200.000 euros al año o más de los cuales una buena parte sale de nuestro bolsillo. Y el problema son los inmigrantes, claro.
El problema son los inmigrantes que antes aceptaban salarios de miseria para poder vivir. Porque nadie comprende el drama que supone a una persona dejar todo lo que conoce para ir a buscarse la vida a miles de kilómetros.
Y sí, es cierto, hay que decirlo. También hay gente mala o gente que se aprovecha del sistema. No podemos caer en el buenismo porque eso es parte de lo que nos ha llevado hasta aquí. El establecer el tabú a la hora de criticar a determinadas minorías. Pero no podemos perder de vista que la responsabilidad de los actos es siempre individual, nunca un colectivo en su totalidad tiene la culpa de lo que sucede.
Ahora algunos enseñarían airados las cifras de delincuencia que presuntamente demuestran que un 90% de los delitos son cometidos por inmigrantes. Y entonces de ahí deducen que los inmigrantes son mucho más delincuentes que los autóctonos.
Se olvidan mencionar, nuestros tendenciosos amigos, o mejor dicho se aprovechan del desconocimiento de la mayoría de la población sobre estadística para establecer una falacia muy típica que es confundir correlación (A está relacionado con B) con causalidad (A es la causa de B).
Pensad que el perfil de inmigrante ilegal es una persona que no puede acceder a puestos cualificados, que por definición está en riesgo de exclusión social, bajo el umbral de la pobreza y eso da lugar a una serie de dificultades que favorecen la delincuencia. Habrá quien nunca sea delincuente pese a todo, pero si renormalizan los datos teniendo en cuenta este hecho quizá no sea tan verdad eso de que son más delincuentes que el resto. Quizás hay algunos que sí lo son. Eso no nos da derecho a generalizar.
Por otra parte, la oleada de buenismo que vivimos en el pasado estableció el que cualquier cosa vale con tal de que no te culpen de xenofobia. Eso ha permitido que algunas minorías radicales exijan cambiar nuestros estados de derecho para amoldarlos a sus necesidades. Y eso nunca debería ser consentido. Porque lo que nosotros tenemos en Europa y lo que hace que otra gente quiera vivir aquí ha costado siglos de sangre y lucha. No se puede desmantelar en dos días para amoldarse a una cultura minoritaria. Debe ser al revés. Debe establecer facilidades y permitir el respeto a otras culturas pero siempre subyugadas y sometidas a la legislación vigente. Porque es una conquista que debe ser irrenunciable.
Ahora en estos tiempos convulsos la gente que tiene telarañas en su cartera ve a los inmigrantes como parásitos del sistema que les roban y les impiden prosperar. Os parecerá exagerado, pero salid de la burbuja de internet y preguntad un poco a la gente. Ya veréis. Porque esto, y que Godwin me perdone, es una situación que ya hemos vivido en Europa no hace tanto, y es un crimen que lo hayamos olvidado con tanta facilidad.
Pero quiero volver la pregunta de nuevo. ¿De quién es la culpa, del que se aprovecha o del que establece los cauces que permiten que la gente se aproveche? Porque como ya dije antes, podríamos hacer el ensayo y probar.
¿Cuántas becas MEC se piden en España por aquello de “tú pídelas que si te dan la pasta pues mejor”? ¿Cuánta gente falsea aquello que tributa a Hacienda y se jacta orgulloso de ello? ¿Cuánta gente se toma el paro como unas largas vacaciones pagadas con todo el derecho del mundo porque llevan nosecuantos años trabajando sin parar? ¿Cuánta gente no acepta obras en B?
Y ahora me decís que la culpa es de los inmigrantes porque a ellos les dan facilidades y les dan cosas que no le dan a los españoles. Repito la pregunta ¿de quién es la culpa? ¿No te aprovecharías tú si no pudieras? ¿Seguro?
Si no queremos que nadie se aproveche sencillamente exijamos a los gobernantes responsabilidad en las políticas y que no se establezcan mecanismos que permitan abusos del sistema tan flagrantes. Porque sí, oiga, a mi me parece muy mal que un inmigrante que cobre ayudas aquí coja y se vaya a vivir de vuelta a su país mientras sigue chupando del bote. Y me parece mal no porque sea inmigrante, sino porque esa ayuda se está usando para una cosa muy distinta que para lo que fue concebida. También me parece fatal la gente que solicita becas universitarias para ponerse tetas. Algo que pasa hoy, en 2012. Sí señores, por mucho que os sorprenda.
Y es que tenemos muy arraigada en la sangre la idea de que nos aprovechemos de cualquier cosa que se nos ponga a nuestro alcance. Como si fuéramos muertos de hambre. Aunque tengamos el plato a rebosar. No importa. Tonto eres si no pillas. Y la sociedad lo ve así. Tonto eres si no estafas. Tonto eres si no vendes una VPO y te llevas en B tus buenos 20 millones de pesetas. Esto pasaba antes, ya no, pero porque lo hizo tanta gente que la mierda llegó al techo.
Así que ¿me queréis decir que la culpa de que tú no tengas trabajo es del señorito que vende cedés en el metro? Te digo una cosa. Mira hacia arriba y ahí están los culpables.
Los culpables son los que nos gobiernan, que no son puestos ahí por designio divino sino por el voto de todos y cada uno de los tontos útiles que somos necesarios para que el sistema por el cual el dinero de todos vaya a una cantidad mucho menor de manos funcione a la perfección. Estos gobernantes que no olvidemos ES NUESTRA CULPA que estén ahí, son los responsables. Así que nosotros somos responsables subsidiarios de toda la mierda que nos ahoga ahora mismo.
No tendrá sentido ninguna protesta ni ninguna solución que no pase por reconocer que la culpa es nuestra en primer lugar. Y luego ya si eso seguimos tirando del hilo. Pero esto debe empezar con la humildad de la autocrítica, porque si no, si los culpables siempre son otros, nunca podremos enmendar nuestros errores si no los reconocemos.
Y en este punto es donde viene la estafa de la que quería hablar. Hemos llegado a un punto que nos ha puesto la crisis donde todo vale por el dinero. Todo importa menos que el dinero. La vida de las personas importa menos que el dinero. Sí señores, esto que antes era tan solo una imagen de un niño africano comido por las moscas y con la barriga hinchada que nos partía el corazón hasta que acababa el anuncio en la tele de la ONG de turno, ahora ha llegado a nuestras puertas.
Ahora mismo hay 11 millones de ciudadanos españoles rozando o por debajo del umbral de la pobreza. Gente en riesgo de exclusión social. Gente con la que te cruzas por la calle. Gente que tiene su coche y su piso. No es gente con malas pintas ni gente en la indigencia. Es gente que está mandando a sus hijos al colegio sin comer, hijos que se desmayan en clase porque no han comido nada. Esto está pasando ahora, en 2012, y nadie lo dice porque es demasiado aterrador para que nos lo creamos.
Entre tanto, nuestros gobernantes están con el chip de “todo por la pasta” y así seguimos. Fijáos si no el cambio de discurso en torno al proyecto Eurovegas. Un proyecto que exige cambiar la legislación laboral del país debería ser echado a patadas de cualquier país medianamente serio. Pero no cuando no hay dinero. Cuando no hay dinero todo vale y hay que poner el culo bien en pompa y morder un palo para aguantar el dolor. Que bastante suerte tienes de tener un trabajo como para quejarte.
Este fin de semana conocimos por fin los datos de Bankia. En vez de 300 millones de beneficios han tenido 3000 millones de pérdidas. Nada hombre, una minucia. Algo insignificante. Y claro, no vamos a pedir responsabilidades porque pedir responsabilidades afecta “a los mercados”. Yo no daba crédito. Es decir, nos olvidamos de depurar responsabilidades y de que alguien diga algo o responda por qué ha pasado esto debido a que “los mercados” se resienten si alguien dice “mú”.
Y nada, lo aceptamos. Así, vamos a soltar unos 30.000 millones de euros que no tenemos pero que prometemos que vamos a pagar a 2, 5, 10 o quién sabe cuantos años a un tinglado que montaron unos señores que dijeron hasta hace unas semanas que aquello era oro en bruto pero que resulta que era un montón de mierda, y aquí no pasa nada porque “afecta a los mercados”. ¿Qué maldita estafa es esta?
Yo no quiero que los responsables acaben con la cabeza en una pica o defendiendo el Muro. Pero quiero que mi sistema jurídico, que mi Estado de Derecho juzgue a los culpables y que éstos paguen como cualquiera tendría que hacerlo normalmente.
¿Esto es lo que queremos para la sociedad? ¿Queremos vivir en un mundo así? ¿Me queréis decir que la culpa de que haya gente que las está pasando muy putas ahora mismo es del negro que vende CDs y no de estos individuos que a la postre han sido elegidos a dedo por políticos elegidos por todos y cada uno de nosotros?
Y aún así, seguirá habiendo el que defienda el “todo por la pasta”. El argumento mágico de que “sé solidario con tu dinero”. La razón suprema de “no hay dinero para todos así que nosotros primero”. Todas estas cosas dichas llenas de razón pero que dejan en evidencia que somos muy manipulables y que tendemos a fijarnos en los pequeños agujeros mientras a los lados hay auténticas cavernas.
Alguien tendrá que morir para que yo pueda llevar unos pantalones desgastados de marca. Por ejemplo. Pero con tal de que yo no lo vea, ya está. Hoy la vida vale menos que un puñado de monedas. Es así. Nadie tiene valor para decírselo a la cara pero hemos transgredido la barrera moral y ahora todo vale. Un tabú que nunca debería ser transgredido por la sencilla razón de que mañana el que puede encontrarse bajo la decisión de vida o dinero, eres tú. Y tú puedes ser la víctima. No un negrito en África. Tú.
Entre tanto habrá quien siga jugando a diluir la culpa o a transportarla entre los distintos colectivos a los que el Gran Ojo Mediático dirija su mirada. Ya sabéis, primero vinieron a por los controladores aéreos, luego fueron los funcionarios, luego los jubilados, luego los parados… Al final no habrá nadie que proteste por ti, parafraseando a Martin Niemoller en su famosa cita.
Entre tanto, seguirá habiendo quien decida agachar los ojos y pensar que callando y trabajando como ha hecho su vida los problemas pasarán de largo y entonces todo se arreglará. Entre tanto seguirá siendo mejor no reaccionar y dejar que la bola de mierda desaparezca solo por el hecho de no mirarla. ¡Funcionó en el pasado! ¿Por qué no iba a funcionar ahora?
Todas estas cosas están acabando con la paciencia de la gente. Están acabando con la paz social. Cada vez hay más gente que no tiene nada que perder porque lo ha perdido todo. Y antes o después esto estallará. Y entonces veremos guillotinas, horcas y cabezas en picas y nos llevaremos las manos a la cabeza por las atrocidades, por no haber sabido pararlo a tiempo, por…
Y no penséis que es una exageración. Simplemente paráos a escuchar lo que dice la gente de un año a esta parte acerca de las protestas. Muy poca gente cree a estas alturas en la protesta pacífica como método de conquistar derechos. Cada vez más gente está dispuesta a aceptar la violencia contra los responsables de esta situación, y eso solo nos llevará al caos y a la guerra, otra vez. Porque no hemos aprendido.
Tarde o temprano, tú, hombre o mujer de clase media que llevas toda tu vida trabajando para que tu mundo se haga añicos en un momento. Tú que llevas toda tu vida estudiando para un futuro que hoy en día no existe. Tú que creíste poder prosperar mediante tu esfuerzo. Tarde o temprano todos olvidaremos ideologías y olvidaremos clases sociales porque ya no tendremos nada que perder. Y entonces dejaremos el sofá y dejaremos de juzgar a la gente por su aspecto o sus pretensiones o por sus ideas. Tarde o temprano todos, vosotros y nosotros tendremos que posicionarnos y elegir entre estar con los indignos o con los indignados.
La elección ya no espera.
Yo ya he elegido.
Te toca.
Reflexiones indignadas
Tengo la costumbre, tal vez equivocada, de prestar en general más atención a las opiniones que divergen de la mía que a las que convergen. Porque creo que nadie tiene la verdad y que escuchando las razones de los que piensan de forma diferente uno puede hacerse una idea quizá más objetiva. Aunque creo que esto al final para lo único que sirve es para que en unos años me tengan que extirpar la vesícula. El tiempo lo dirá.
Bueno chicos, ha pasado un año. Vale. En realidad más, pero la gente lo percibe como un año.
En aquellos días yo escribía estos artículos:
- Por qué (creo que) esta vez sí
- #15m no necesita ser un movimiento asambleario
- Un consenso excluyente no puede llamarse consenso. Sí al #consensodeminimos
En esas cuatro reflexiones queda plasmada mi evolución desde la embriaguez optimista hasta el desánimo pesimista pasando por rachas oscilantes de euforia indignada y ganas de mandarlo todo a la mierda por igual.
Y es que yo estaba equivocado en mis pretensiones, como manifesté tiempo después en Tú maldito perroflauta, búscate un trabajo.
Porque no puedes convencer a la gente de que sea como tú quieras y que actúe como a ti te parezca. Esa es la realidad.
Pero si de verdad no se quiere excluir a nadie, si de verdad eso que escuchábamos el año pasado de que este era un movimiento integrador de la sociedad, si de verdad esto es “los de abajo” contra “los de arriba” debemos esforzarnos para que la sociedad empatice con nosotros.
Y vamos a ser sinceros y autocríticos, la imagen que la sociedad tiene del 15M hoy es esta:

Cuando en realidad también tiene muchos ejemplos como:

Fuente: https://twitter.com/#!/AMejias_/status/201796558432370689/photo/1
La pregunta es clara y directa: ¿cual es la imagen que se quiere? Esto es muy importante. El 15M no puede permitirse el lujo de ir cerrándole la puerta de un portazo a la gente, porque entonces pasa lo que está pasando y es la lenta y renqueante pérdida de fuerza y falta de unidad.
Y si se quiere que ambos tengan cabida tal vez haya que reforzar un poco esto. Tal vez haya que rebajar ciertos radicalismos que se oyen echando a gente, como ocurrió el año pasado, haciendo que mandaran a la mierda todo por culpa del aprovechamiento de minorías radicales de una estructura asamblearia.
¿Quienes somos los indignados? ¿Somos gente vaga, sin oficio ni beneficio, sin futuro, que va a fumarse unos porros y a hacer botellón? Preguntadle a la gente. En serio. Salid de la maldita burbuja llamada Twitter, o la que sea y buscad opiniones. Luego pasaréis la fase de negación y al final lo aceptaréis. Estamos muy jodidos, y todo gracias a tragar.
Porque es muy bonito decir “todo vale” pero sabemos en la práctica que esto no va a ser así. Si de verdad se quiere canalizar la indignación y convertir esto en lo que se pretendía hay que abandonar la absurda lucha entre la gente. Alguien tiene que tender la mano primero. No puedes esperar que sea la gente la que lo haga tienes que ser tú el que lo haga si quieres que la gente venga a ti. Y por eso era importantísimo minimizar en 3 o 4 frases las pretensiones de todos, para simplificarlas al punto de que ni la prensa fuera capaz de retorcerla.
Al final la imagen que se tiene es de gente que va de fiesta una vez al año con la excusa de que una vez salió a la calle espontáneamente. De algún modo este 12-15M se ha encantado de sí mismo y poco o nada se ha preocupado de los problemas y de llegar a la gente. Se han creído que “ya vendrá la gente que quiera y la que no, que le den por culo” y así no se consigue nada.
Porque si quieres que empatice contigo el empresario al que le obligas a cerrar para manifestarte, si quieres que empatice contigo el trabajador que sale a las 21 y no tiene tiempo para manifestarse, si quieres que empatice contigo mucha gente tienes que evitar mandar mensajes confusos que hagan creer al mundo que vives en el país de la piruleta y que lo que quieres es vivir tocando la pandereta a costa del Estado.
¿Os parece una exageración? Eso es porque no os habéis juntado con la gente crítica con el 15M. Y cuidado, no hablo de gente interesada sino de gente de la calle cuya información son los medios de comunicación. Y ahora diréis “boh, menudos borregos los que se informen así”. Pero es que así es el 99% de la población. ¿No éramos el 99%? Pues empecemos a demostrarlo. Hay que construir un mensaje capaz de trascender a cualquier intento manipulador y para eso hacen falta tres o cuatro ideas. Hay que dejar claro que el 15M no pretende destruir la democracia ni instaurar el comunismo ni ninguna chorrada por el estilo. El 15M tiene que hacer preguntas, tiene que abrir debate social, pero ya está.
Mientras siga ocurriendo que no se pone en valor a tantísima gente preparada y con altísima cualificación como hay en las bases del 15M y lo que trascienda sea la imagen de vagancia y suciedad estamos jodidos y esto acabará caducando en muy poco tiempo para gozo de los poderosos y de los interesados.
Porque una vez más habremos perdido el tiempo peleándonos entre nosotros mientras el reloj avanza y la brecha con los de arriba se hace más grande. Pero para dejar esto todo el mundo tiene que poner de su parte, empezando por los que en teoría simpatizamos con este movimiento.
Si esto quiere sobrevivir y no ser una mera fiesta de recordar el pasado que fue mejor, hay que espabilar, de una vez.
Tú maldito perroflauta, búscate un trabajo
Mucha gente que me reprocha que apoye al 12/15M y en ocasiones les dé palos me parece que no han entendido la importancia de todo esto y se han quedado en la superficie.
A mi la renta básica me parece absurda, y no estoy de acuerdo con ella. Como también me parecieron absurdas las chorradas de las plantitas y las chorradas magufas del reiki y tantas otras cosas, después de haberme tirado meses y meses debatiendo para que unos cuantos desarrapados se hicieran la imagen de algo mucho mayor.
Me da exactamente igual. Del mismo modo que no estoy de acuerdo con los asamblearios y demás. Me la suda completamente. Yo no estoy ahí para eso. Las propuestas de las asambleas son tan válidas y tan legítimas como las que queráis.
Yo ya tengo trabajo fijo y no tengo problemas para emigrar mañana mismo. Pero hay gente que no tiene esa suerte. Así que protesto. Protesto por mi, por el futuro, porque si no se les para los pies nos van a quitar todo eso por lo que lucharon y murieron nuetros tatarabuelos y que cuando llegamos ya teníamos y no supimos darle el valor que se merece. Pero se me abren las carnes al ver cómo echan a la calle a mis amigos doctores que se tienen que ir al extranjero, gente con un currículum que ya quisieran soñar todos esos que se atreven a decir “vagos, id a buscar un trabajo”. Me duele y me indigna ver cómo este país tira su futuro por la borda mientras unos cuantos siguen viviendo de puta madre a costa del resto.
Mientras vosotros venís a decir “esos perroflautas vagos” ellos (los políticos) siguen viviendo a costa de todos cobrando sueldos insultantes, siguen importándole tres mierdas la corrupción y siguen dando únicamente ejemplo de indecencia. ¿Eso queréis para ese país que supuestamente amáis cuando enarboláis su bandera? Porque si lo que queréis es esa mierda, avisadnos y no perdemos el tiempo hablando con vosotros.
Pero simplemente estoy hasta los cojones de que esta gente venga con su suficiencia a decir ¿dónde estábais los siete años de ZP? Pues viéndolas venir, [b]como vosotros[/b]. Adormilados, enchochados, sí, en efecto. Es nuestra culpa haber llegado hasta este punto. Nos hemos dejado [b]ROBAR A MANO ARMADA[/B] y ahora ¿qué? A mucha gente le da en otoño de 2010 empezar a moverse, en internet, en listas de correo, en restaurantes, un runrun que cada vez es mayor. Gente que está hasta los mismísimos huevos de que España sea un puto partido de fútbol a nivel de política. Gente que ha votado de todo a lo largo de su vida y está harta de que todos le estafen. Y esa gente coge, se junta sin preguntar quién es el que está al lado y decide: mira, estamos hartos, queremos hacer un RESET al sistema y plantear un futuro juntos, todos, donde cada voz sea escuchada y se puedan plantear los problemas. Eso se llama DEBATE SOCIAL y es lo que se pretende con el 15M, que la gente PIENSE y deje a un lado cualquier chorrada ideológica y se dé cuenta de quienes son los culpables. SOMOS NOSOTROS porque hemos puesto ahí a esa gentuza que nos roba a espuertas y si nos roba es porque NOSOTROS SE LO HEMOS CONSENTIDO.
Porque en España por alguna extraña razón no importa una mierda lo que robe un político o lo que haga, siempre que sea “de los nuestros” porque como sea “de los otros” entonces nos llenamos de pronto la boca de dignidad y demandamos dimisiones y demandamos limpieza y demandamos transparencia.
Mientras sigamos justificando y hallando excusa para todo tipo de robos y tropelías desde la pequeña escala que va a cuando pagas a tu médico privado sin factura hasta evadir impuestos en el IRPF no hay solución. La culpa de la burbuja inmobiliaria la tenemos TODOS porque DEFRAUDAR NUNCA FUE TAN FÁCIL como entonces. En España el que no roba es porque no se le ha presentado la oportunidad. ¿Acaso pensáis que si estuviéramos delante y robar fuera tan fácil como poner una firma o cambiar una cifra no lo íbamos a hacer? En el momento pensaríamos ¡seré idiota! ¡Si esto lo hacen todos! Y tan anchos. Y así nos va.
El objeto de ese debate social que pretende el 15M es que de una puta vez nos demos cuenta de que la corrupción y los políticos nacen de nosotros mismos y somos nosotros mismos los que debemos poner coto y decir BASTA a todo eso. ¿Y cual es la manera? Pues como decía, haciendo un RESET al sistema. Esto no significa que nos vayamos a tocar la flauta al monte. Significa que exijamos a los políticos decencia y transparencia. Significa que los ciudadanos hagamos examen de conciencia y no seamos unos rateros. Significa que pidamos responsabilidad en política y seamos los primeros en dar ejemplo. Significa que queramos que se acabe el cortoplacismo y que la política deje de ser una sucesión ilimitada de dictaduras de 1500 días y que los políticos piensen en el bien del país y no en el bien de las empresas en las que se van a jubilar.
Y para que eso pueda ser cierto y podamos tener un futuro diferente de una república bananera en manos de las mafias de turno es necesario que dejemos de llorar porque alguien ha propuesto una renta perrofláutica o porque alguien saca una bandera del pollo. Porque toda esa mierda solo vale para que el tiempo siga contando y ellos sigan viviendo a nuestra costa, por encima de nuestras posibilidades, mientras nosotros nos quedamos sin futuro.
12M, motivos de sobra
Primero fueron a por los controladores aéreos, pero yo no dije nada porque no era controlador aéreo.
Luego fueron a por los funcionarios, pero yo no dije nada porque no era funcionario.
Luego fueron a por los perroflautas antisistema, pero yo no dije nada porque no era perroflauta antisistema.
Luego fueron a por los parados, pero yo no dije nada porque no era parado.
Luego fueron a por los jubilados, pero yo no dije nada porque no era jubilado.
Después fueron a por los inmigrantes, pero yo no dije nada porque no soy inmigrante.
Cuando vinieron a por mi ya no había nadie que me defendiera.
Esta adaptación libre de la famosa cita de Martin Niemöller no es más que una simplificación del desmantelamiento progresivo con la connivencia de la población de todo aquello por lo que lucharon nuestros antecesores y que no valoramos porque simplemente ya estaba aquí cuando nacimos.
No hace falta que nos quiten nada de golpe, basta que lo hagan poco a poco para que aceptemos como inevitable lo que en realidad es una maniobra perversa de dominación.
La sociedad está enferma y ya no tiene empatía por nadie. Es capaz de defender que un inmigrante muera por no tener atención médica porque no hay dinero, y aceptar que eso lo diga un político que gana 30000 euros al mes gracias a multitud de sueldos y que cuando se retira lo hace en una gran empresa por todo lo alto.
Esta auténtica barbaridad acabará antes o después por estallarnos en las narices y ocurrirán auténticas desgracias humanas, una guerra o quién sabe qué, pero no podemos continuar así eternamente.
Yo lo que no me explico es que tengáis esos huevos tan enormes de decir que hay que sentarse a esperar mientras van desmantelando poco a poco todo lo que se ha conseguido durante muchísimos años de lucha mientras ellos no hacen ningún esfuerzo real por paliar la crisis. Me da igual que esto lo haga Rajoy como si lo hiciera Rubalcaba, Cayo Lara o su puta madre. Me da igual.
Los técnicos de Hacienda estiman que se defraudan 70.000 millones de euros. ¿Qué hace el Gobierno? Amnistía fiscal buscando ¿cuanto? ¿5000 millones? Ellos afirman que el 70% de ese fraude viene de las grandes empresas y las grandes fortunas. Sabemos quienes son y donde están. Pero todos vemos a los políticos retirarse a empresas energéticas y aquí ni dios dice nada. Eso sí, vamos a hacer pagar a esos avariciosos jubilados la medicación, y vamos a hacer pagar a esos vagos jóvenes la sanidad si no han cotizado, porque el que no trabaja es un vago de mierda que merece todo lo peor.
Se han dado miles de millones a la banca para que fluya el crédito. ¿Qué ha hecho la banca? Sanear sus cuentas y especular ya de paso con deuda soberana. Nada de permitir que haya pasta para las pymes, en absoluto, que era para lo que se suponía que era el dinero.
Tenemos que tragarnos que quiten dinero a educación y a investigación hipotecando el futuro de España en un mundo global donde no podemos competir en mano de obra y deberíamos crear industria con valor añadido, pero ni eso. También a la mierda.
Si hubieran empezado poniendo coto al gasto administrativo, que fue lo que dijo que iba a hacer entonces me creería algo. Justamente dijo que había que recortar mucho pero que nunca iba a tocar sanidad educación ni pensionistas y ha sido lo primero que ha hecho. A muchos os vale la excusa de que las cosas están peores de lo que ellos creían, a mi me parece una tomadura de pelo. Y me parecería igual tomadura de pelo si fuera Rubalcaba el que lo hace.
¿Os sorprende que hoy digan A y mañana digan B y no pase nada? A mi no. Porque lo hemos consentido cada vez que hemos depositado una papeleta en una urna a un partido corrupto. Les hemos dado la legitimidad para mentir. Así que ahora no vale quejarse de que roben. Es demasiado tarde.
Seguiremos mirando como rompen poco a poco lo que tanto esfuerzo ha costado conseguir porque nosotros ya lo teníamos establecido, no tuvimos que luchar por esto y no hemos sabido darle el valor que tienen las cosas. Por eso no se pide responsabilidad política por estas acciones, porque la gente hasta lo ve bien.
Yo no sé cómo sois capaces de defender que salga una tipa que gana 30.000 euros al mes por multitud de sueldos públicos a decirnos que hemos gastado por encima de nuestras posibilidades y tenemos que hacer un esfuerzo. Yo eso no lo aguanto. Porque se están meando nuestra cara y encima hay quien abre la boca en señal de agradecimiento.
El día que nos pongan grilletes y cadenas habrá el que lo haga gustoso y se ría de los que se quejan porque serán vagos y perroflautas por no hacer ese esfuerzo tan valioso por España.
¿Qué futuro nos queda en un país que no piensa en sus jóvenes, que no piensa en su futuro, que hipoteca toda posibilidad de que España pueda exportar cualquier valor añadido? Absolutamente nada. Solo la miseria más profunda. Porque los políticos, en su cortoplacismo cerril y absurdo, decidieron que era más importante cargárselo todo con tal de contentar a unos mercados que no se van a contentar nunca con nada.
Y cuando lo tengamos todo perdido nos llevaremos las manos a la cabeza. ¿Cómo hemos podido llegar a esto? Pues porque nos lo están robando en cómodos plazos, y la gente es tan necia que hasta se atreve a insultar y a faltar al respeto a todo el que protesta contra la injusticia, y tienen la santísima moral de aplaudir y aceptar cualquier abuso de la autoridad justificándolo de la forma que sea.
Los niveles de empatía de la sociedad actual rozan los de un psicópata. A veces da la sensación de que vemos al prójimo como si fuera un videojuego. Donde nos da igual que se muera o que no. No se le otorga ya valor a la vida de las personas.
Por eso creo que es necesario ahora y más que nunca salir y protestar. No podemos acabar viendo como solución volarse la cabeza como el señor Christoulas porque ya no veamos otra salida. Están destruyendo la paz social y antes o después habrá desgracias, pero de las gordas.
Durante este pasado año he visto a raíz del 15M cosas que me cabrearon muchísimo, de gente que desvirtuaba por completo lo que se había conseguido los primeros días convirtiendo aquello en una especie de campamento ridículo.
Mi error fue no darme cuenta de que hay que protestar por lo que uno cree, al margen de lo que haga el resto. Por eso me importa tres narices si el que va lleva una bandera republicana, una del pollo o del Real Madrid, si va porque quiere subsidios o si va para que se los carguen. Me importa tres narices. Lo que hay es que parar los pies, retomar aquello de “somos los de abajo que van a por los de arriba”.
Ahora bien, una revolución social no puede ocurrir sin primero hacer autocrítica y decir: somos culpables nosotros también. No porque hayamos vivido “por encima de nuestras posibilidades”. No podemos olvidar que los políticos no son una calamidad, están puestas porque la gente les vota por el motivo que sea. Y aquí en España quien no roba es porque no se le ha presentado la ocasión para hacerlo. Porque robar no solo es coger un maletín. Robar es obtener una beca y gastársela en un coche. Robar es defraudar a Hacienda todo lo que se pueda y más. Robar es aceptar que te paguen en negro. Robar son muchas cosas, no solo lo que se hace en un despacho con traje.
Mientras no nos mentalicemos de que robar está mal y haya una barrera ética que nos impida hacerlo no podemos pedirle a los políticos que no lo hagan. Así que lo primero es reconocer nuestros errores y luego una vez identificados ponerle solución. O al menos intentarlo.
Yo no quiero que llegue el día en el que tengamos que lamentar que un tío desesperado o simplemente loco coja y vacíe un cargador de un arma contra un político. Sería lamentable. Por eso y porque creo en la lucha pacífica y en la resistencia pacífica tenemos que explotar ese cauce siempre. A Gandhi le funcionó, por muy opresores que fueran los ingleses. Al poder le interesa que usemos la violencia para legitimar la represión. Pero si es contra manifestantes pacíficos no es justificable y se acaban las excusas.
Así que salgamos una vez más a demostrar que esto no trata de reivindicaciones ideológicas. Intenta olvidarte de cuales son los motivos por los que sale tu vecino. Intenta obviar que habrá gente que intentará politizarlo y usarlo para su interés. Hazlo, aunque solo sea para que mañana cuando fracasemos seamos capaces de mirar a la cara a nuestros hijos y decirles que perdimos todo aquello por lo que murió tanta gente tras haber luchado y resistido. Pero no por habernos quedado en un sillón riéndonos y culpando a la gente de protestar y de ser perroflautas piojosos que merecen que la policía les pegue.
Yo estaré. No en una asamblea ni en ningún baile de poderes místicos. Pero estaré.
Esos libros por los que es imposible pagar
Soy usuario de libro electrónico desde hace tres años y desde el principio ha habido una constante frustración que es encontrar los libros que uno quiere leer y que estén disponibles en las plataformas de distribución.
Pero salvo que quieras leer algo actual, es casi misión imposible. Y todo viene una vez más de la sinrazón y la cabezonería de un sector, el editorial, que resistente a aprovechar los cambios en el modelo de negocio pretende blindar el mismo mediante el uso de lobbies políticos que por la vía legal imposibiliten que el sector cambie.
Y esto es como un río con una presa deficiente, que llega el momento en que se rompe. Y luego la culpa nos la echan a nosotros, los usuarios.
El caso es que hay cientos de miles de ebooks por ahí disponibles para bajar gratis. Yo he perdido muchas, pero que muchas horas buscando ciertos títulos y hubiera pagado gustosamente por ahorrarme todo ese tiempo por entrar a la Store y tenerlo en un clic.
Alguna vez he tenido que bajar 2 y 3 Gb de libros en colecciones para conseguir un ejemplar de algún libro descatalogado y que ya no encuentras ni impreso ni por supuesto en digital salvo que algún loco idealista y altruista lo haya escaneado.
Sí señores, mi tiempo vale dinero y yo cuando aprecio algo no me duelen prendas pagar lo que vale, siempre que no sea una tomadura de pelo.
Y como digo, las editoriales, en lugar de ver el negocio y adaptarse pretenden minar este sector para que no crezca porque tienen miedo a perder el mango de la sartén.
Por eso ponen precios fijados por ley a formato electrónico cuyo coste de copia es exactamente cero. Porque si ya tienes que dimensionar una estructura de distribución de comercio electrónico para X ventas la inversión inicial es grande sí, pero escalar es muy barato y cada nueva copia que se descarga únicamente tiene el coste de estar ahí online.
Esta industria está condenada a morir del mismo modo que la industria de la música y la industria de la distribución de películas. Solo que en este caso morirá por cabezonería extrema y por no saber aprender de los errores ajenos. Por supuesto la culpa la tendremos los usuarios, como no.
Si ya tienes montada una plataforma de e-commerce para distribuir ebooks de las últimas novedades ¿cuanto cuesta realmente digitalizar y ofertar precios decentes por libros que están produciendo exactamente 0 euros, o lo que es más, ocasionando un coste en concepto de almacenamiento físico? ¿No tendría más sentido darle salida electrónicamente si ya no es rentable su impresión? Pues no debe ser tan obvio cuando no lo hacen y te obligan a leer lo que ellos quieren o a fastidiarte.
Y luego está, claro, cuando por fin consigues el libro que quieres y la editorial ha decidido que como pagas por descargarte algo electrónico es posible que seas un delincuente en potencia. Ahí están los software anticopia volviendo nuevamente a culpabilizar y a ponérselo difícil al que te paga por el contenido. No hay nada más gratificante que comprar un Blu Ray y que te llamen delincuente cuatro veces antes de que empiece la peli. Luego se extrañan de que se bajen de Internet. Eso se llama cuidar al usuario. Y con los libros pasa igual. Te ponen un magnífico DRM para que solo puedas verlo y no puedas prestarlo, por ejemplo. Casi que ni el libro es tuyo simplemente tienes el derecho a leerlo y ya está.
Por no hablar de que al estar fijado por ley un libro que impreso te cuesta 15 euros a lo mejor en ebook pretenden que pagues 12 por él porque claro, si cobran menos se mueren de hambre como Rosario Flores.
Ya sé que no voy a poder ver series a través de Netflix, que no va a venir a España gracias a la maravillosa industria y a los vividores de los derechos de autor. Ya sé que esta plataforma que cuesta 8 dólares al mes y a través de la cual puedes ver, en EEUU, muchísimas pelis y series, no la vamos a tener. Ni a 8 ni a 60. Y luego, como digo, se extrañan de la piratería. Se extrañan de que la gente no quiera pagar 30 euros por una edicion basura o que no quiera esperar medio año a ver la serie. Hace 10 años vale, pero ahora a medida que se emite en USA internet se llena de spoilers y si algo te gusta simplemente no aguantas la espera.
Si algo es posible a nivel técnico y no se implementa porque un lobby lo bloquea entonces me siento con la completa libertad de pasarme al lobby por el forro y buscarme la vida para conseguirlo de otra manera, que no va a reportar ninguna clase de beneficio. Seré un lucro cesante, sí. Pero gracias a su cabezonería irracional y absurda y a su miedo estúpido y a su inmovilismo.
Como siempre la culpa será nuestra. De la gente cuyo delito consiste en demandar contenidos que la industria no se atreve a proporcionar.
Esto es la crónica de una muerte anunciada. Pero muy, muy lenta y muy muy anunciada. Hacer oídos sordos para luego llorar no os va a servir de nada. Por idiotas os lo tenéis merecido.
Fichar en las elecciones generales
Fichar, que no es lo mismo que votar. Uno coge los datos de participación de las últimas elecciones y vemos esto:
- PP 9.716.006
- PSOE 9.425.678
- IU 2.639.774
- PP 10.321.178
- PSOE 7.918.752
- IU 1.263.043
- PP 9.763.144
- PSOE 11.026.163
- IU 1.284.081
- PP 11.289.335
- PSOE 10.278.010
- IU 969.946
Aquí observamos que existe una cartera fija de votantes y un grupo que se desplaza en su voto. Luego, tenemos también la hermosa paradoja del sistema electoral español que hace que los partidos “minoritarios” con un casi 20% de votos tengan solo un 8% de escaños.
Y es esta cartera fija de votos a la que le da exactamente igual lo que hagan los partidos a los que votan.
Supongo que es porque no existe educación democrática en España. Y eso es lo que significa estar atado y bien atado. Creer que fichar cada 1500 días en un colegio electoral y conceder carta blanca teniendo dictadores por tiempo determinado es una democracia, es una perversión de la propia idea.
Aquí no se le piden responsabilidades a los políticos sobre sus palabras o sus actos ni tampoco coherencia ni tampoco honestidad. Todo se justifica en términos de que los otros son peores y por tanto ellos están licitados a hacer lo que estimen conveniente.
Luego te vas dando cuenta de que en realidad todo forma parte de una gran farsa, de un teatro, donde ellos fingen que les mueven ciertas ideologías pero al final lo único que les interesa es lo mismo que a los cerdos de Rebelión en la Granja, que es gobernar y mantener su status quo y todas las prebendas asociadas a los cargos de poder que ostentan.
En España vemos desfilar a los políticos directamente a cargos de lujo en la banca o en empresas energéticas. Políticos que han estado directamente relacionados con esos sectores. Y a nadie le escandaliza ni nadie mueve un dedo. Se destapan casos de corrupción local demostrando que en España roba quien puede con independencia de su partido político pero lo grave no es eso sino ocultarlo, hacer corporativismo, dejarlo pasar, etcétera. Todo supeditado a que van a seguir teniendo la misma cartera de votos fijos hagan lo que hagan. Por tanto, hacen lo que les da la gana mientras el resto sigue maravillado ante el espectáculo de títeres.
Han logrado convencer a casi veinte millones de votantes de que la política consiste en insultar al que no piensa como tú. Les han convencido de que ellos son listos, cultos y buenas personas y que los que tienen ideas contrarias solo quieren la ruina, son malvados, zafios e incultos. Y mientras la gente se enzarza como perros luchando por un hueso seco los políticos siguen en su mesa dándose el festín.
Y luego esta gente se escandaliza cuando hay otros que no votan siempre lo mismo. Simplemente porque en ese teatro en el que les han convencido ¿cómo demonios alguien iba a pasar de ser buena persona a ser mala, de ser culto a ser un ignorante, etcétera? Eso se fomenta mucho desde la endogamia ideológica: rodearse de gente afín y descartar automáticamente cualquier opinión ajena que se marca como contaminante y equivocada.
He visto a gente defenderse como demócratas y a la vez justificar su xenofobia y su homofobia. ¿Cómo hemos llegado a semejante despropósito? Pues simplemente porque es muy fácil presentar razonamientos con sesgos descarados y llevar a conclusiones precipitadas que parecen razonadas y razonables pero que son falacias de pies cortos. Pero eso no importa, lo importante es justificar el discurso y como ellos son buenas personas, cultos e inteligentes pueden fomentar el odio a otras razas y eso es muy democrático. Aquí la educación juega un papel vital. El nivel dialéctico deja mucho que desear y claro, es normal que falacias cuelen como razonamientos lógicos a poco que se tenga un poco de cuidado.
Escuchas discursos y panfletos políticos que son un oxímoron constante. Y como no hay un deber democrático que haya calado no se vota de forma responsable.
Y la forma responsable es pedir a quien votas responsabilidad y resultados. Exigir que no roben, y que no lo hagan no porque los otros roben sino porque robar está mal. Hay que empezar a pedir cuentas a la clase política en España. Pero esto es muy difícil, repito, mientras le de exactamente igual a veinte millones de votantes. Que son mayoría, sí. Pero ni más ni menos que eso. Ser una mayoría no legitima cualquier decisión.
Seguiremos aguantando esto y nadie sabe durante cuanto tiempo más.
Y tú, ¿de qué te quejas, perroflauta?
Ahora mismo por motivos de trabajo me encuentro muy lejos de casa. Sin embargo, he podido seguir los acontecimientos del 15 de octubre y sobre todo quedarme con la voz hostil, la crítica, no la de los medios sino la de la gente de a pie.
Creo que la mejor opinión que he leído hasta ahora fue en un comentario de Menéame: http://www.meneame.net/c/9323707. Con el que estoy de acuerdo y que señalo porque me parece muy relevante para entender mi reflexión posterior.
Esos pobres tontos útiles, aborregados, con su síndrome de estocolmo, que trabajan a destajo y se sienten orgullosos de que les exploten. Esos que ven a gente manifestarse y ven a la policía pegar a los manifestantes y piensan que se lo merecen como dice este comentario.
Pobres, lástima me dan, están sufriendo lo peor que puede sufrir una víctima. Estos pobres que irán el 20N a votar para que nada cambie, al inmovilismo, al cuento de siempre, a la misma pantomina. Y todo porque viven tan aterrados que ni siquiera son conscientes de que lo están. Estómagos agradecidos, esclavos de un régimen que se han acostumbrado a recibir palos hasta el punto de creerse que lo merecen y señalan al que se queja de las hostias. Gracias a esta gente iremos perdiendo progresivamente todos y cada uno de los derechos que costó miles de vidas y mucha sangre conquistar. Gracias a todos estos tontos útiles de un sistema que únicamente sostiene a políticos corruptos.
No obstante la esperanza está en la calle. Está en toda la gente que va despertando y sale a protestar sin miedo a que nadie le etiquete, sin miedo al qué dirán o a qué pensarán de él. La valentía de manifestarte al lado de gente que no sabes si tiene tus mismas ideas porque simplemente te da igual porque lo que importa es lo que les une, lo que nos une: la disconformidad con la sociedad del modo en que la están llevando quienes deberían servirla y que en realidad se aprovechan de ella para vivir a todo tren a costa de nosotros. Puedes elegir.
Puedes seguir viviendo tu cómoda vida de criticar desde el ordenador una realidad social que ya no decrece. Puedes seguir creyendo, para calmar tu conciencia, que son unos pobres descarriados que fuman porros y que ni saben a lo que van. Todo con tal de no romper los esquemas, con tal de seguir delegando en los líderes de opinión y tener la pequeña sensación de que todo depende de nosotros porque cada 1500 días ponemos un papel en una urna y creemos que tenemos algún tipo de poder por hacer eso.
Puedes continuar con tu vida de quejarte de que nadie hace nada y de que nadie da la solución perfecta. Puedes criticarlos en internet porque total, es mucho mejor decir que nadie propone y que nadie hace nada a intentar hacer algo. Estás en tu derecho. También puedes pensar como muchos hemos hecho antes que todo eso da igual. Que importa una puta mierda qué es lo que piense tu vecino. Darte cuenta de que al margen del partido al que suelas votar casi todos están igual de jodidos. Ser consciente de que votar una cosa u otra no te hace mala o buena persona listo o tonto. Darte cuenta de que otros por opinar al revés no son tontos o están equivocados. Despertar a la realidad de que no somos el ombligo del mundo o que la verdad no termina un centímetro más allá de nuestros labios. Yo no bebo, ni fumo, ni salgo a emborracharme y jamás he fumado porros. Estudié, me esforcé, saqué mi carrera a curso por año y tengo trabajo estable. Nadie me ha regalado nada. Más de lo que muchos podrían decir. No tengo casi nada en común con algún chaval con rastas que pueda estar por ahí fumando porros pero me da exactamente igual. Yo no soy nadie para juzgar a otro.
Y he aprendido a comerme el orgullo y a ser capaz de reconocer que yo no tengo la verdad absoluta, aprender a ser humilde y a ver y escuchar lo que dicen los demás. Aprender a entender que para cambiar el mundo que van a ver nuestros hijos tenemos que ser capaz de entendernos por encima de las pequeñas diferencias porque todos, todos queremos un futuro bueno, queremos vivir bien, tener trabajo, tener una casa y ser felices. Lo demás son diferencias absurdas.
No nos corresponde a nosotros arreglar lo que han roto. Pero sí podemos exigir que paguen con sus responsabilidades, que paguen y que no se vuelva a repetir. Está en nuestra mano revertir la situación.
Y seguirá habiendo muchas voces del miedo. Ya lo dije en otro post, no hay que ir a votar con miedo. No hay que ir a votar para que nada cambie. Hay que tener esperanza y seguir adelante para que el cambio sea real.
Y todo eso nos lo están robando poco a poco porque mientras no hacemos nada ellos siguen adelante. Y mientras nos roban y algunos protestan por ello seguirá habiendo gente que diga ¡oh, mira, un perroflauta, qué idiota manifestándose, un borrego de izquierdas que no sabe lo que hacer con la vida, pobrecillo! Y lo hacen porque es fácil, muy fácil hacer eso para aliviar su conciencia. Pero en el fondo están tan atrapados en el sistema como Winston Smith al final de 1984. Así que, me da igual, francamente, lo que piensen los demás.
No necesito la complacencia de nadie ni el aplauso ni la palmadita en la espalda ni necesito seguir una pancarta. Yo me manifiesto por mi mismo, de forma individual, al lado de gente que me importa un pito cuales sean sus ideas, al lado de gente que únicamente quiere un futuro, un futuro que le están negando. Mientras escribo esto sé que no faltará el que diga que es un mitin y que bla bla bla.
Todo esto lo sé de antemano porque ya lo he vivido en todos los meses que llevo en esto. Si con eso sirve para acallar vuestras conciencias, adelante. Yo seguiré manifestándote. Lo hago por mi, y por mis hijos. Y cuando al final ganemos, también será por vosotros, los que querréis seguir riéndoos desde el sofá y buscando mil y un ingeniosos calificativos para designarnos mientras decís que no tenemos propuestas o que no tenemos ni idea de a donde vamos.
La cultura del miedo
Que el mundo cambió tras el 11-S es una frase tan repetida que hasta puedo escuchar la voz de Matías Prats o de Pedro Piqueras en mi mente pronunciándola. Pero no por más que se repita es menos cierta y, por desgracia, ese cambio ha sido para mal.
Nos han vendido que EEUU perdió la inocencia al morir gente en su territorio y llevarse semejante bofetada en todo su ego de superpotencia. Yo pienso que el 11-S solo ha traído consecuencias nefastas para el mundo en general. Y no hablo del factor económico, que ha sido muy importante sobre todo allí.
Me refiero a que el objetivo último de los terroristas, que es sembrar el terror, lo han conseguido con creces. Han conseguido que los estados nos vendan la cultura del miedo y nos la han vendido porque ha habido mucha demanda de soluciones drásticas, de llamar al papá estado porque va a venir el coco. Nos hemos creído que el coco existe porque lo hemos visto y en su nombre, les hemos permitido a nuestros políticos coartar nuestros derechos y libertades de forma determinante solo con la excusa de la seguridad. O más bien, de la sensación de seguridad.
Es verdad que los terroristas han hecho la mayor parte del trabajo, para que hayamos tenido que autoconvencernos de mirar cualquier recoveco en busca de “cosas sospechosas” y valiéndose de esa ambigüedad de sospecha, las autoridades han acabado poniéndonos a todos una soga al cuello por si acaso resulta que somos terroristas.
Y ese miedo imbuido nos invade en cualquier parte de la sociedad actual. Hoy muchos padres rehúsan a que sus hijos jueguen en la calle. El hombre del saco ya estaba ahí hace 20 ó 30 años y sin embargo parece que ahora el mundo se haya vuelto un ambiente hostil y malvado donde el ciudadano que quiere vivir su vida en paz está totalmente vendido ante el terror y el miedo.
No hay más que coger un avión en vuelo doméstico (internacional todavía más) para ver el extremo del absurdo al que hemos llegado. Ahora asumimos como lógico que tengas que despelotarte casi para entrar al avión, que tengas que pasar con tus cosas en una bandeja mientras se te caen los pantalones porque has tenido que dejar el cinturón porque si no pita en el arco metálico. Hemos asumido que no podemos llevar líquidos porque esos terribles dentífricos podrían hacer saltar el avión por los aires.
Yo que viajo mucho he visto que todos los aeropuertos tienen sus peculiaridades al respecto de este asunto y hasta he sido víctima de que me incauten cosas compradas en un duty free en otro aeropuerto por decisiones arbitrarias de la seguridad. Y siempre me he preguntado por qué todas esas cosas las deshechan en un contenedor sin controlar de quién son y dejándolas ahí todo el rato. Siempre me he planteado lo fácil que sería para un terrorista dejar que le requisaran algo y luego tomar el avión mientras hace saltar por los aires las repletas colas de seguridad. Se iría de rositas muy probablemente. ¿Y para qué habría servido entonces que yo arrastrara mis pantalones muy dignamente a través del arco metálico? ¿Para qué habría servido que desnudaran con un escáner 3d? Para nada.
Y eso es porque este mecanismo de seguridad es más falso que un billete de 4 euros. Es un mecanismo para crear falsa sensación de seguridad, que no es lo mismo. Es para que cuando vamos luchando contra la gravedad sosteniendo la bandeja y los pantalones a la vez en nuestra mente nos repitamos que lo hacen por nuestro bien, por nuestra seguridad, y subamos al avión con una falsa sensación de seguridad.
El nivel de paranoia es tan grande que ha habido gente a la que le han puesto escuchas del FBI solo por decir en un foro como reddit lo fácil que resultaría atentar en un gran centro comercial. ¿Y por qué sucede esto? Pues porque hemos permitido que el terror nos venza y hemos permitido que cualquier ciudadano sea posible sospechoso. Hemos permitido que entren en nuestra intimidad y privacidad con tal de sentirnos falsamente seguros y claro, de esos polvos vienen estos lodos.
Hoy, diez años después del 11-S, el mundo ha perdido muchísimo más que dos torres, tres mil vidas y cuatro aviones. Por desgracia hemos perdido la capacidad para decir “NO” ante atropellos a nuestros derechos para evitar ser señalados como posibles maleantes, porque claro, quién iba a oponerse a algo que es “por nuestro bien” si no pretendiera usarlo para hacer el mal.
Y valiéndose de este tipo de excusas, hemos llegado a un nuevo mundo, en el que nos han metido en la cabeza que todas las personas que vemos por la calle son nuestros potenciales enemigos y que algunos no dudarían un segundo en matarnos si tuvieran la oportunidad. Claro, ante ese pánico qué padre dejaría que su hijo jugara en la calle.
Nos lo tenemos merecido. Vaya que sí. Ya decía Benjamin Franklin “Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”
Y yo diría que más que merecer, lo que demuestra la práctica es que quien lo hace, no obtiene ninguna de las dos, ni tampoco nada bueno.
Yo renuncio a pensar que todo el que me rodea es mi potencial enemigo, porque la experiencia me demuestra que la mayoría de la gente que me rodea es gente con su vida y sus problemas que quiere vivir su vida y que le dejen en paz, que tiene sueños sencillos y que no busca meterse en problemas con nadie. ¿Que hay gente mala? Pues sí. Claro. Siempre la ha habido y siempre la habrá. Pero no hay más gente mala ahora que antes. Ahora simplemente tenemos más información y nos llegan más casos y ejemplos de gente mala. Pero las cosas buenas no son noticia casi nunca.
Y si cada uno de nosotros pone su granito de arena tal vez podamos devolver al mundo parte de lo que fue antes de aquello. Que es mejor vivir la vida en paz y siendo positivos. Porque si nos van a joder, lo van a hacer de igual modo. Pero al menos, entre tanto, conseguiremos que los estados no hagan y deshagan a su voluntad en nombre de una supuesta “seguridad” de mentira.
Tenemos una facilidad pasmosa para ceder derechos y libertades que ha costado décadas y miles de muertos conseguir. No somos conscientes porque ya nacimos con ellos puestos, la mayoría de nosotros. Pero si bien se ceden muy rápido, recuperarlos no va a ser tarea fácil, ni mucho menos. Costará mucho, pero aún hay solución.
Y aprovecho aquí para recordar también a todas las víctimas de las guerras libradas en nombre de la libertad en la última década. Muchas de las cuales, la mayoría, tenían tanta culpa como los que murieron en las torres gemelas. Sin embargo por ellos nadie hace minutos de silencio ni paraliza un país en su memoria. Son las víctimas del miedo, de la vergüenza, porque alguien tiene que morir para que otro alguien se sienta seguro.
Yo quiero politicos cualificados
Hoy se publica el patrimonio de los políticos y quisiera reflexionar al respecto de los salarios y otras cosas. A mí no me parece mal que una persona que desempeña un trabajo difícil, exigente y que solo puede ser realizado por poca gente gane mucho dinero. No me quejaré porque un controlador aéreo gane 200.000 euros o un futbolista 15 millones, puede que no me gusten algunas cosas que hagan, o su modo de protestar o lo que sea pero un trabajador gana lo que gana porque a quien le paga le compensa, punto.
Y tampoco me parece mal que en política estén bien pagados. Pero me gustaría que los gestores del dinero de todos y del porvenir de un país estén cualificados para los cargos que van a desempeñar. Quiero que, por ejemplo, un ministro de sanidad tenga muchos años de experiencia en la sanidad, que conozca la gerencia en el mundo sanitario y ese tipo de cosas. Porque así, en principio, si ha sido un gestor competente sabrá mejor por dónde tirar. O si es el ministro de educación que haya sido profesor con experiencia en dirección, etcétera.
Lo que desde luego me parece un despropósito es llenar las carteras con amiguetes de partido sin experiencia laboral, que no han demostrado nada aparte de saber aferrarse con uñas y dientes al huésped adecuado para desde ahí trepar y trepar.
Hay a quien le parece antidemocrático proponer que los ministros deban tener estudios porque igual el bueno de Manolo que cultiva cebollas y nunca ha estudiado también tiene derecho a ser ministro.
Yo no creo que esto sea antidemocrático o que merme los derechos de las personas siempre que la sociedad disponga los recursos necesarios para que una persona, en caso de quererlo, pueda con su esfuerzo lograr su meta y no hallar obstáculos debidos a su condición social u otros condicionantes ajenos a él mismo.
En eso consiste la igualdad de oportunidades, en romper la brecha social y hacer que el que se titula en la universidad de igual si es hijo de un noble o de un campesino, porque la sociedad habrá ayudado a que este último pueda llegar a la universidad y esforzarse para lograr su meta. Y al final el título de ambos será igual de válido.
¿Cómo vas a valorar algo que no te ha costado esfuerzo conseguir? ¿Cómo vas a esforzarte si nunca te han inculcado la cultura del esfuerzo? ¿Cómo vas a desvivirte por hacer mejor tu trabajo si la vida te ha demostrado que todo lo que tienes que hacer es ser “amigo de” o “cuñado de” para conseguir lo que quieres?
Si hubiera una cultura del esfuerzo y para llegar a ser ministro tuvieras que ser un crack en tu campo seguramente habría menos trepas chupando la sangre. Estos políticos cualificados seguramente gestionarían mucho mejor los problemas simplemente porque ya los conocen o han tratado cosas parecidas aunque sea a una menor escala.
Al profesionalizarse la política los que llegan a cargos altos no tienen conexión con la realidad que viven el resto de los ciudadanos. Es muy simple. No empatizarás nunca de la misma manera si tú has vivido algo que si no lo has vivido.
Si vosotros fuérais consejeros delegados en una empresa muy fuerte, contrataríais de CEO a alguien que ni tiene estudios ni tiene experiencia ni ha demostrado nada aparte de saber arrimarse a la gente apropiada en el momento apropiado? Si lo que quieres es que la empresa no acabe en la ruina probablemente no elijas a esa persona.
Pues el Estado es una gigantesca empresa donde somos accionistas y clientes. Se supone que delegamos en ellos una serie de libertades para que a cambio de dinero nos solucionen cosas que por nosotros mismos no podemos hacer: hospitales, carreteras, universidades, etcétera. Pero para esto hace falta que quien se va a encargar de gestionar el dinero sepa lo que hace y tenga conocimientos para hacer lo que hace.
Esto no va a garantizar que sea perfecto o que no haya corruptos, pero creo que sí haría una limpia bastante grande de toda la bola de corrupción, chantajes y marrullería en la que se ha convertido la política. Y a mí no me interesan las batallas ideológicas. Yo paso.
Soy pragmático y quiero gestores, que para mis ideas me basto y me sobro yo solito, gracias. Y como lo que quiero es gestores, exijo que se elija a lo mejor de lo mejor y no al amigo del trepa de turno.
Tal vez entonces me dé igual que un político gane diez veces más que yo. Porque lo veré como un trabajador que se ha currado su puesto con esfuerzo, no como un trepa que no tiene ni puñetera idea de lo que hace pero que supo ante quién prosternarse, los culos que besar y el orden apropiado para hacerlo.